La subcampeona de MasterChef Reini (o Reina) contó en A la Barbarossa su experiencia en el reality, donde se lució con looks extravagantes como body painting de glitter dorado y plateado para personificar medallas, preparándose horas con equipo de maquilladores y estilistas pese a la incomodidad para cocinar.
Reveló planes para un proyecto gastronómico grande en la capital federal, inspirado en la experiencia del programa y la tradición familiar –su padre tuvo restaurante y rotisería en San Justo–, donde trabajó de moza, delivery y más, aunque aún arma menú con chef y busca local.
Desmintió rumores de encuentro con Homero Petinato en Cariló durante fin de semana largo, negando ser "migajera" o cancelada por escándalo, aclarando que fue descanso merecido con amigas de perfil bajo y no se cruzaron pese a casas cercanas en Costa Esmeralda; una vecina reportó verla más en su edificio.
Admitió practicar celibato de hombres por ahora, abierta a mujeres pero enfocada en amor no casual, y entusiasmada con TV como "universidad" tras prejuicios previos, confirmando continuidad en Telefe con reuniones para nuevos proyectos.
Compartió anécdotas como arrancarse extensiones en Miami por pánico, preferir rubio natural pese a que castaño le queda mejor, y no depilarse por gusto propio, criticando exigencias ajenas.