Todo ser humano nace esclavo del pecado de Adán y Eva, muerto espiritualmente en tricotomía cuerpo-alma-espíritu. El predicador explica que sin renacer, el hombre busca felicidad en bienes materiales sin completarse verdaderamente.
El primer paso para ser cristiano verdadero es aceptar a Jesús como Salvador, naciendo de nuevo por el Espíritu Santo, lo que produce un giro de 180 grados opuesto al mundo en rumbo al tormento.
Los convertidos enfrentan problemas con el mundo loco, pero poseen sabiduría divina hacia la vida eterna. Celebran que Jesús salva, libera y prospera.