El Pastor León consagra un vaso de agua invocando a Dios para transformarla en remedio contra enfermedades, recordando milagros bíblicos como agua en vino y el Nilo en sangre. Determina que quienes beban recobrarán fuerzas, sanidad y bendición en el nombre de Jesucristo.
Invita a los televidentes a beber el agua con fe, ordenando a espíritus malignos salir de heridas, tumores, cáncer, alergias y huesos. Declara que el calor sentido es el poder de Dios sanando, insta a comprobar el milagro y enviar testimonios.
Anuncia tercera oración para bendecir hogares y llaves de casas y autos, explicando que lo consagrado es santo e impenetrable por el enemigo.