En un sermón transmitido en Iglesia de la Ciudad, el pastor describe la guerra espiritual en la mente humana, donde Satanás construye fortalezas con mentiras y engaños. Cita a Pablo en 2 Corintios 10 y Efesios 6, afirmando que los cristianos usan armas divinas poderosas como la verdad, justicia, evangelización, oración, fe y Palabra de Dios para destruirlas. Explica fortalezas como construcciones defensivas físicas y espirituales, donde la mente se convierte en bastión del enemigo si se simpatiza con malos pensamientos.
El pastor enfatiza que la mente dirige los actos y que Satanás busca cautivarla para controlar la vida entera. Usa analogías como proteger bancos o autos con alarmas para ilustrar la necesidad de custodiar los pensamientos según Proverbios 23:7, "tal como el hombre piensa, así se comporta". Insiste en entregar completamente la mente a Dios y rechazar influencias malignas a través de ojos, oídos, lecturas y compañías.
Explica que el arrepentimiento es clave para derribar fortalezas, precediendo la liberación y sanidad integral. Advierte que áreas no entregadas a Dios son tomadas por demonios y que minimizar el pecado construye fortalezas. Finalmente, urge derribar fortalezas del mal con armas sobrenaturales como verdad, justicia y fe, haciendo de Dios la única fortaleza y alineando la mente con la de Cristo.