Una participante de Gran Hermano declara que nunca sería botinera, rechazando la vida de ir detrás de la billetera de jugadores de fútbol.
Explica que prefiere la independencia y ganar su propio dinero, criticando a quienes se preparan para esa vida y llamándolas minas cornudas.
Reconoce su relación con Claudio desde los 21 años, aclarando que no es como las botineras que buscan futbolistas por plata.