Noelia Castillo, la española más joven en recibir eutanasia, murió a los 24 años tras dos años de litigio judicial. Parapléjica desde los 22 por intento de suicidio tras abuso, pidió morir por sufrimiento pese a oposición familiar y rehabilitación en curso.
La justicia española, hasta Corte Europea, priorizó su decisión sobre familia. Periodista cuestionó vulnerabilidad psicológica, depresión y falta de apoyo adecuado, citando abogados del padre: "hoy perdimos todos". Comparó con ley argentina de muerte digna y Uruguay.