En el sótano de un edificio público en Paseo Colón entre San Juan y Cochabamba funcionó en 1977 el Club Atlético, centro clandestino de detención donde pasaron alrededor de 1.500 a 1.800 personas que fueron desaparecidas. Sobrevivientes como Miguel Ángel D'Agostino relatan el terror estatal, con salas de tortura llamadas "quirófanos" y celdas "tubos".
En 2006, bajo la gestión de Aníbal Ibarra, excavaciones antropológicas reconstruyeron el 20% del sitio demolido en 1978 por autopistas de Cacciatore. Hallazgos incluyen inscripciones como "ayúdame" y "Señor" en tabiques, objetos como cadenas, pelotitas de ping-pong usadas por torturadores y una correa con "soy nazista" y esvástica.
La sorpresa mayor fue una lápida de Víctor Fernández Palmeiro, militante del ERP muerto en 1973, robada de Chacarita como botín de guerra. Sobrevivientes supervisan los rescates para evidencias judiciales y memoria de los últimos lugares donde estuvieron sus hijos vivos antes de la muerte.
El informe resalta la ideología nazi de represores y confirma relatos orales con pruebas materiales, en Semana de la Memoria. Hoy es una montaña de tierra, pero urge preservar estos sitios reconocidos por la ONU contra políticas negacionistas.