Santiago Martínez fue condenado a 15 años de prisión por intento de femicidio contra su expareja Emily Seco, participante de "Amor es Ciego" en Netflix. Emily revela que la producción la llamó para disuadirla de contar públicamente el caso, preocupada por afectarla, y que Santiago no pasó el primer test psicológico, requiriendo dos.
El debate cuestiona los castings de realities: falta de rigor en tests psicológicos, priorización de "personajes" sobre seguridad. Emily menciona otras tres víctimas de Martínez no juzgadas. Comparan con caso Gran Hermano España (Carlota Prado violada), que impulsó regla de consentimiento explícito con pulgares arriba.
Producciones no entregaron informes psicológicos a la justicia ni testificaron. Emily vivió violencia post-reality, sin cámaras. Piden mayor responsabilidad en selección, dada alta incidencia de femicidios en Argentina; el reality romantiza parejas pero expone realidades violentas.
Emily describe el fallo como los "5 minutos más eternos", con nervios extremos, y reclama justicia para otras víctimas.