Intensas precipitaciones transformaron el desierto de Arabia Saudita en ríos y cascadas, con agua circulando a gran velocidad por caminos arenosos, un fenómeno inusual grabado por locales y turistas en redes sociales.
En la misma región, un tornado desértico absorbió arena del suelo, tiñendo el vórtice de colores típicos del desierto y alcanzando el suelo gracias a la humedad atmosférica.
En Emiratos Árabes Unidos, un rayo impactó directamente el Burj Khalifa, uno de los edificios más altos del mundo, desviado por su pararrayos Franklin que protege a residentes y alrededores.
Medio Oriente sufre inundaciones y alta actividad eléctrica por estas tormentas inusuales.