En Chile, los precios de combustibles subieron hasta 62% en diésel y 30% en gasolina desde el jueves, atribuido a la crisis internacional del petróleo por la guerra en Medio Oriente.
El gobierno de José Antonio Kast (también mencionado como Castro) anunció subsidios para taxistas y congelamiento de tarifas de transporte público solo en la región metropolitana de Santiago, pero la medida desató manifestaciones, cacerolazos y acaparamiento en estaciones de servicio.
Estaciones desabastecidas contrastan con el caos previo; la aprobación del gobierno cayó significativamente solo dos semanas después de asumir, coincidiendo con protestas estudiantiles contra políticas educativas.