El gobierno chileno de José Kast implementó un reajuste histórico en precios de combustibles, con aumentos del 30% en gasolina y hasta 62% en diésel, atribuido a la crisis petrolera por la guerra en Medio Oriente.
La medida provocó desabastecimiento en gasolineras, manifestaciones, cacerolazos y caída en la aprobación de Kast apenas dos semanas después de asumir. Anunció subsidios para taxistas y congelamiento de tarifas públicas solo en Santiago.
Chile, con 18,5 millones de habitantes, es gran importador de petróleo. Se esperan más aumentos en facturas eléctricas desde abril y presiones inflacionarias.
Los precios se mantendrán al menos tres semanas, el mayor incremento desde la dictadura militar de 1973-1990.