El centro de día VAI en Temperley, que atiende a 100 personas con discapacidad, enfrenta cierre por falta de fondos del Gobierno nacional desde octubre pasado, tras traspaso de Andes al Ministerio de Salud; solo IOMA paga en tiempo y forma la mitad de pacientes.
La directora Susana Venecial y gerente Román denuncian solo 2 millones en caja para pagar 6 millones en compromisos judiciales y cargas sociales en cuotas con siete moratorias; personal cobra en partes y se endeuda, mientras grandes prepagas no pagan.
AySA cortó agua sin aviso, reduciendo asistencia a la mitad; centro ofrece teatro, yoga, pintura, braille, folclore a chicos con multidiscapacidades, parálisis cerebral y visuales de 8:30 a 16 horas, pero evalúan cerrar puertas cada 20 minutos chequeando saldo bancario.
Directivos critican al Gobierno por no cumplir ley mientras exigen justicia a ellos; peor que pandemia donde vendieron camionetas para sueldos y bolsones; personal sufre estrés con problemas de salud, y familias sin contención.