La Cámara de Apelaciones de Estados Unidos revocó el fallo que obligaba a Argentina a pagar 16.000 millones de dólares más intereses por la expropiación de YPF, salvando al país de una deuda equivalente a 70 millones de jubilaciones mínimas. El panel celebra esta victoria como un alivio para la economía, destacando que elimina una "espada de Damocles" que afectaba inversiones, reservas y acciones de YPF.
El presidente Javier Milei atribuyó el éxito a la pericia jurídica y política del equipo legal, que enfrentó el caso con solo un 15% de chances de ganar en segunda instancia. Los abogados explicaron que gobiernos anteriores intervinieron en primera instancia, donde perdieron, y el gobierno de Milei apeló con estrategia conservadora, cumpliendo todas las reglas judiciales sin entrar en desacato, produciendo 115.000 documentos y entregando celulares de funcionarios.
Destacaron que la jueza Preska malinterpretó el derecho argentino sobre el estatuto de YPF, que no obliga como un contrato. Revelaron presiones de fondos de inversión y actores externos para acordar, pero rechazaron cualquier settlement dada la sentencia adversa inicial, priorizando la batalla judicial para eliminar la incertidumbre económica.
Los letrados se mostraron cautos ante posibles recursos del fondo Burford, como plenario o Corte Suprema de EE.UU., pero confiados en los argumentos. Contrastaron con mensajes de Cristina Kirchner y Axel Kicillof, afirmando que el mérito es del actual gobierno pese a la herencia riesgosa.