Tiago Vera, un joven de 18 años, permanece grave en terapia intensiva del Hospital Eva Perón con fractura de cráneo, edema cerebral y asistencia respiratoria mecánica tras ser golpeado en la cabeza por una garrafa explosiva en el incendio de ayer en Mariano Acosta.
El siniestro, posiblemente iniciado por una pava eléctrica en una planta clandestina de recarga de garrafas, generó explosiones masivas que lanzaron contenedores hasta 700 metros, destruyendo casas y dejando tres trabajadores internados con quemaduras e inhalación de humo. Tiago fue operado para remover fragmentos óseos, coágulos y parte del cráneo para aliviar presión intracranial, en coma farmacológico por 72 horas críticas.
El barrio muestra un panorama desolador con escombros, chapas y familias sin techo evacuadas por riesgo de vida. Vecinos relatan explosiones como "guerra", gritos para alertar durmientes y huidas ante llamaradas y garrafas voladoras en atmósfera explosiva por fugas de gas.
Médicos advierten que las primeras 72 horas son clave para que el edema baje y evite hipertensión endocranial fatal. Autoridades investigan peritajes sobre bleve y condiciones de la planta.