Presos de la cárcel de Magdalena usan celulares para estafar haciéndose pasar por Andreani, hackeando contactos y refinando argumentos contra víctimas osadas como jueces de la Cámara de Apelación y Garantías de San Isidro: Estepanuk y Cazuela.
Cazuela cayó en la estafa una semana antes y alertó a su colega Estepanuk durante una llamada idéntica de Julián Molina. El estafador admite hackeo cuando confrontado y se mofa con impunidad desde prisión.
En otro caso, el marido de una víctima llama para verificar y el estafador confiesa haberla hackeado, revelando la facilidad con la que roban datos de WhatsApp para pedir dinero a contactos.
Los detenidos, con celulares permitidos, superan casos previos apuntando a autoridades judiciales en minutos.