Nicolás Maduro, expresidente de Venezuela preso en Estados Unidos desde enero, se declaró "no culpable" y "prisionero de guerra" en su segunda audiencia ante el juez Alvin Hellerstein en Nueva York por cargos de narcoterrorismo, importación de cocaína y tenencia de armas.
Su esposa Silvia Flores también compareció acusada en el caso. El juez rechazó desestimar la causa y analizará si Venezuela puede pagar honorarios legales, mientras Maduro susurraba a su abogado y tomaba notas con auriculares para traducción.
Afuera del tribunal hubo manifestaciones a favor y en contra con cruces tensos, incluyendo carteles "Free Maduro". Maduro pasa sus días en prisión leyendo la Biblia, sin acceso a internet ni teléfono más allá de 15 minutos diarios con familia y abogados.
El juicio podría demorarse uno o dos años; su hijo cuestionó la legitimidad por la "captura militar", pero muchos venezolanos celebran la detención como liberación del régimen, con cambios como coadministración petrolera de EE.UU. y liberación de presos políticos.