Nicolás Maduro se presentó demacrado y callado en su segunda audiencia en Nueva York por cargos de narcotráfico, según periodistas presentes; no permitieron cámaras ni teléfonos, solo dibujos y notas. Su defensa, liderada por Barry Pollack (exabogado de Julian Assange), pide desestimar el caso alegando violación al derecho a elegir defensor al bloquear fondos venezolanos, valorados en hasta 20 millones de dólares.
Manifestantes a favor de Maduro, mayoritariamente no venezolanos y sin hablar español salvo uno, protestaron contra "imperialismo" de EE.UU.; opositores venezolanos celebran el proceso como justicia posible con Trump. Condiciones carcelarias duras: quejas por comida escasa con gusanos, pese a versión de ejercicio del hijo de Maduro.
La periodista Nieves reporta desde afuera del tribunal, destacando ambiente candente entre bandos y Maduro más delgado que en enero, cuando negó persecución política.