El juez Alvin Hellerstein pareció inclinarse a favor de que Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores usen fondos del gobierno venezolano para pagar a sus abogados en la segunda audiencia por narcotráfico y armas en Nueva York, tras 80 días presos. Maduro se declaró "no culpable" y "prisionero de guerra", mientras su defensa alega violación de derechos constitucionales por bloqueo de fondos debido a sanciones.
Durante la audiencia, Maduro susurraba a su abogado, tomaba notas con auriculares para traducción y mostró un tono más bajo que en la primera comparecencia, donde se presentó desafiante como presidente. Afuera de la corte, hubo manifestaciones a favor y en contra, con carteles como "Free Maduro" y repudios de venezolanos que celebran la captura como liberación del régimen.
El juez analizará desestimar el caso si no permiten los pagos, y el abogado Barry Pollack exige licencia del Tesoro de EE.UU. El hijo de Maduro habló desde Caracas confiando en la legalidad estadounidense pero cuestionando la captura como "secuestro". Venezolanos mayoritariamente festejan, con cambios como coadministración petrolera por EE.UU. y liberación de presos políticos.
Imágenes muestran fuerte seguridad, vallas y filas de periodistas desde la madrugada. El proceso podría durar 1-2 años, con Maduro en cárcel de Brooklyn sin internet ni teléfono más allá de 15 minutos diarios con familia.