El exjugador de básquet argentino, radicado en Varese al norte de Italia cerca de Suiza, asumió el rol de CEO en el club Palacanestro Varese, el equipo local donde terminó su carrera tras la pandemia y la suspensión de los Juegos Olímpicos.
En diálogo con Luis Novaresio, contó que vive allí hace cinco años con su familia, tiene cuatro hijos varones de 19, 19, 16 y 15 años, y que el mayor reside en Estados Unidos. Recordó sus inicios en Ciudad de Buenos Aires y cómo a los 13 años ya era reclutado para selecciones, convirtiéndose en profesional a los 15 sin tiempo para un plan B.
Explicó su rápida adaptación a ligas como España y la NBA en Houston mediante esfuerzo extra, enfatizando que no hay fórmulas mágicas pero el trabajo constante es clave. Destacó la combinación de talento, ética de trabajo y mentalidad como receta para el éxito, mencionando jugadores talentosos como Tracy McGrady, Manu Ginóbili, Paul George y Karl-Anthony Towns.
Afirmó que se aprende más de las derrotas que de las victorias, ya que éstas generan complacencia, y describió el final de su carrera como difícil al notar su declive físico inevitable. Ahora impacta resultados deportivos desde la gestión, disfrutando liderar proyectos en el básquet.
Atribuyó su formación al deporte mismo, que invierte la exposición típica de carreras convencionales, y su pasión al padre, quien lo llevó a entrenamientos en clubes como Vélez, Alvear y Boca.