El Bundestag aprobó medidas para frenar el aumento del precio de los combustibles causado por la guerra con Irán, incluyendo la prohibición de subir precios más de una vez al día.
La iniciativa, propuesta por la coalición de conservadores y socialdemócratas, impone multas de hasta 100.000 euros por incumplimiento y sigue el modelo austríaco para diésel, nafta E5 y E10.
Se endurece la legislación antimonopolio, facilitando intervenciones de la Oficina Federal de Competencia contra empresas con posición dominante, y obliga a justificar subas fuertes.
Los alemanes cruzan fronteras a países como República Checa o Polonia para cargar más barato, ya que los empresarios subían precios preventivamente.