Los ríos Dulce y Salado desbordaron en el norte argentino, afectando zonas históricamente no inundables en Santiago del Estero, como departamentos Salavina, Atavisky, Alberdi, Figueroa y Moreno. El cambio climático agravó las crecidas, inundando sectores rurales y creando centros de evacuados en escuelas y centros de salud.
112 familias y 259 personas fueron evacuadas en unas 10 localidades, con asistencia de Defensa Civil, el gobierno provincial y solidaridad de ONGs y ciudadanos, incluyendo donaciones desde Buenos Aires vía la Casa de Santiago del Estero. Animales como ovejas, cabras y caballos también fueron rescatados en botes y cuatriciclos.
Damnificada Viviana relató desde La Esperanza la falta de obras como caminos elevados, agravando el aislamiento para enfermos. Pronóstico anuncia tormentas persistentes hasta el domingo en Santiago del Estero y Tucumán, complicando el drenaje y amenazando nuevas crecidas desde Salta.
Autoridades implementan fumigaciones contra dengue y chikungunya, campañas de vacunación gratuitas en botes y planes post-inundación para sanitización. Accesos restringidos en rutas 92 y 8, ayuda vía helicópteros, cuatriciclos y caballos en zonas rurales.
Imágenes muestran ganado evacuado y riesgo de perder cauces de ríos, alertando no ayudar sin conocimiento local para evitar accidentes.