Ucrania lanzó un ataque masivo con casi 400 drones contra la terminal de combustible Novatek en el mar Báltico, a más de mil kilómetros de la frontera, provocando incendios devastadores y paralizando exportaciones clave de nafta y combustible para aviones.
Este golpe genera pérdidas millonarias para Rusia y afecta la logística de sus fuerzas armadas desde un nodo neurálgico económico en la región de Leningrado.
La ofensiva ucraniana representa un hito histórico en cuatro años de conflicto, destacando el uso creciente de tecnología de largo alcance e inteligencia artificial en la guerra contra Rusia.
Defensas ucranianas neutralizaron previamente 121 de 147 drones rusos en una noche; Rusia reportó ataques a objetivos militares ucranianos y derribo de 259 drones enemigos.