El pastor enseña que la tristeza, última de cinco emociones tóxicas, debilita por dentro y facilita el fracaso, pero Dios ordena no entristecerse ni ante la muerte de seres queridos, citando Tesalonicenses para tener esperanza.
En Juan 15, Jesús revela que la obediencia a sus mandamientos produce gozo desbordante y un óleo de alegría del Espíritu Santo, el Consolador que fortalece en momentos de bajón emocional.
Exhorta a decir "¡fuerte soy!" por fe, combatiendo contaminaciones del ánimo para mantenerse fuerte constantemente.