En el sermón El poder del clamor de Iglesia de la Ciudad, el pastor relata un viaje donde un árbol de almendras en flor en pleno invierno nevado anuncia el fin de la estación fría y el inicio de la primavera, simbolizando la promesa divina de activación sobrenatural.
Explica que Dios proclama "el invierno ya se ha ido, hay flores en los campos, ha llegado el tiempo de cantar", activando cambios rápidos en enfermedades o adversidades como el verdor primaveral.
Enseña el clamor como oración intensa del corazón quebrantado que activa el poder de Dios, citando ejemplos bíblicos como Ana madre de Samuel, la mujer sirofenicia, Bartimeo clamando a Jesús, y Jesús orando con gritos y lágrimas.
Recuerda el clamor de Israel en Egipto que movió a Dios a liberarlos, y la promesa de Isaías 30:19 de que Dios responde al grito. Narra el clamor de intercesor Dick Simon por Nueva York, que llevó al Espíritu Santo a llamar a David Wilkerson.
Insiste en que Dios responde por fe, no solo necesidad, urgiendo a contar todo al Señor como a un padre bueno y pedir persistentemente según Mateo 6:11 y 1 Juan 5:14-15.