El equipo visita el estudio de danza de Paloma Mendoza en Mendoza, fundado en 2014, abierto a todas las edades, géneros y cuerpos por pasión y desestrés, que se convirtió en segunda casa para alumnos.
Post-pandemia, el estudio pasó de videollamadas a presencial con boom de nuevos alumnos y alegría. Paolo, bailarina desde los seis años de familia artistas, entrena diariamente soñando con audiciones en Broadway.
Paloma relata anécdota de escultura de herencia familiar usada como decoración: en sesión de fotos, su abuela nota en imagen que el objeto vale mucho más de lo pensado, sorprendiendo a Paloma que lo subestima por años en vitrina familiar y decide llevarlo para tasación.