La marcha del 24 de marzo reunió multitudes en Buenos Aires, Mar del Plata, Rosario, Córdoba y otras ciudades, con 100.000 personas en Mar del Plata y participación masiva de jóvenes y familias desde temprano, reflejando un legado vivo de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Panelistas rechazaron la teoría de los dos demonios promovida por el gobierno y diarios como Clarín, insistiendo en que no hubo guerra sino un plan sistemático del Estado de secuestro, tortura, asesinato y apropiación de bebés con 30.000 desaparecidos, cifra respaldada por informes iniciales de 8.000, luego 22.000 y estimaciones posteriores, exigiendo saber dónde están.
Destacaron 814 centros clandestinos, 360 fallos judiciales, 1.231 condenas a genocidas y causas abiertas, único país que juzgó a la Junta Militar pese al Plan Cóndor. Jóvenes marcharon pese a que en algunos colegios no se habla de la dictadura, pero el pueblo transmite el legado familiar y en la calle sin grieta ni debate abierto.
En el interior como Córdoba y Rosario hubo movilizaciones masivas con banderas y pañuelos, emocionando por la unidad social contra cualquier negacionismo, continuando la lucha hasta encontrar a todos, con madres y abuelas pocas vivas pero legado en hijos y nietos. El Estado infiltró y asesinó a fundadoras como Azucena Villaflor.