Irán buscó impactar una central eléctrica importante en las orillas del Mediterráneo con un misil que cayó en una zona casi despoblada. Fuentes extraoficiales indican que el ataque responde a una venganza por acciones previas de Estados Unidos.
El misil no impactó directamente pero generó preocupación por apuntar a puntos sensibles. También se intentó atacar otra central en Ashkelon sin éxito, con restos cayendo a kilómetros de distancia.
Las centrales reciben refuerzo en sistemas antimisiles aunque no se detalla públicamente por estrategia. La zona se considera sensible en el contexto del conflicto.