La Iglesia Católica denunció deficiencia en infraestructura de villas bonaerenses, donde 5 millones de argentinos viven sin cloacas, agua, veredas ni escuelas suficientes; camiones cisterna proveen agua de pozo a barrios enteros.
El FISU, financiado por impuestos, cortó fondos del 9% al 0,3% por corrupción; obras frenadas como escuela para 300 niños en conurbano, dejando aulas precarias en capillas. Residentes caminan kilómetros sin transporte en lluvia.
Representantes eclesiásticos piden Estado presente para educación y urbanización, alertando riesgo de narcotráfico sin apoyo; vecinos mantienen esperanza pese a desfinanciamiento desde 2023.