El líder de Hezbollah, Naim Kassem, descartó negociaciones con Israel y acusó a Tel Aviv y EE.UU. de aspirar a un Gran Israel que incluya Líbano. El ejército israelí desmanteló centros de mando y depósito de armas de Hezbollah en el sur libanés.
Tiro vivió los peores bombardeos desde el inicio de la guerra el 2 de marzo. Hezbollah atacó un tanque y soldados israelíes cerca de la frontera y lanzó cohetes al norte de Israel. Israel exige desalojo al río Litani, 40 km al norte, afectando a más de un cuarto de millón de personas.
Desde Sidón, el corresponsal Joan Cabas reportó ambulancias y controles libaneses en puentes bombardeados por Israel, alegando uso por Hezbollah. El gobierno libanés, alejado de Hezbollah, ilegalizó su brazo armado y no participará en la guerra, viéndola como de interés iraní.
El ejército libanés nunca enfrentó a Israel, lo que Hezbollah usa para justificarse como indispensable.