Gabriel Rolón dio su primera entrevista del año sobre su libro La Soledad, el más vendido pese a la crisis económica en Argentina. Compartió anécdotas emotivas como lectores que eligieron su libro como un gusto personal en tiempos difíciles y un hombre que dejó de fumar para comprar entrada a su charla.
En la conversación con Luis Novaresio, Rolón profundizó en temas como el tiempo como metáfora de la muerte, criticando a los impuntuales por robar vida ajena, y la fascinación por relojes de arena. Explicó la diferencia entre palabra plena, que compromete y cambia al hablante, y palabra vacía cotidiana, usando ejemplos como declaraciones de amor o rupturas.
Presentó su obra de teatro Habrá, con funciones en diciembre en el Teatro Nacional Sancor Seguros y gira por Uruguay, enfocada en trauma, duelo, soledad y faltas lacanianas. Recomendó leer La Soledad, que invita a cuestionar soledades elegidas o padecidas, afirmando que es inevitable y que evitarla revela miedo a uno mismo.
Contó la historia de su padre, albañil abandonado por sus padres e internado nueve años sin visitas, salvado por libros como los de Tolstói, Víctor Hugo y Kafka. Su madre lo amó y contuvo; le enseñó a luchar pese a la injusticia de la vida y a no renunciar a sueños por miedo al fracaso.
Discutieron el amor como obra de arte que alivia la soledad sin eliminarla, a disfrutar desde una distancia de respeto, como una pintura, y como cielo pequeño en un universo infernal, en amistades, familia y pareja.