El depósito clandestino Benítez Gas explota en Merlo cerca de viviendas y deja cinco heridos graves, incluyendo a Tiago Vera de 18 años con fractura de cráneo por garrafa voladora. Tres empleados sufren quemaduras de segundo y tercer grado; garrafas de 10 kilos salen disparadas hasta 200 metros como bombas de racimo, destruyendo la casa de Mara y su familia que escapó al sentir la vibración matutina.
Oscar Benítez, el dueño de 48 años, admite ante la policía la falta de habilitación y queda detenido acusado de estrago; funcionaba 30 años pese a denuncias vecinales por explosiones previas, olores a gas diario y recargas clandestinas, pero nunca llegó patrullero ni inspectores municipales.
El intendente Gustavo Menéndez dice que era clandestino, pero vecinos sabían de su operación y posible venta de garrafas no sociales de 10, 15 y 25 kilos; Mara cuenta que levantó a sus cuatro hijos y corrió mientras la casa se destruía por completo, ahora reciben solidaridad vecinal en Club Tapera.
En Merlo hasta el 60% de hogares usa garrafas por falta de gas natural; las clandestinas cuestan 70% menos que legales, y el episodio resalta riesgos de recargas ilegales con empleados fumando adentro.