Ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel destruyeron la residencia de un líder de milicia respaldada por Irán en Mosul, al norte de Irak. Una densa columna de humo se elevó sobre los edificios de la ciudad.
El objetivo reunía milicias pequeñas proiraníes en Irak, que previamente había sido bombardeado por Irán. Informes extraoficiales hablan de al menos 22 muertos.
Irak mantiene tensiones con Irán pese a infiltrados, similar a Líbano. La complejidad muestra no hay blancos o negros en la guerra.