Los seres humanos somos hechura de Dios, recreados en Cristo Jesús para buenas obras preparadas de antemano, explica el Dr. Suárez citando Efesios 2:10.
Al morir en Adán, Jesús nos vivificó al vencer al diablo, liberándonos del sufrimiento. Cualquiera, incluso la persona más perversa, se convierte en nueva criatura al aceptar el Evangelio y bautizarse.
El espíritu es completamente recreado como vasija nueva del alfarero, apto para servir a Dios y disfrutar bendiciones. Cuanto más se entienda lo que Cristo hizo, más se liberará uno y a otros.
En Efesios 2:14, Jesús es nuestra paz, aboliendo enemistades y la ley de mandamientos para crear un nuevo hombre en paz.