La primera ministra socialdemócrata de Dinamarca, Mette Frederiksen, dimitió tras elecciones legislativas donde su bloque de izquierda ganó pero no obtuvo mayoría para gobernar. Mantuvo postura firme contra deseos expansionistas de Trump sobre Groenlandia.
Gobernó cuatro años con coalición inédita del Partido Liberal y Moderados por la situación geopolítica de la isla, rica en minerales raros. Ahora, con 12 partidos en el Parlamento, formar gobierno es caótico y nadie sabe qué pasará.