Cecilia Mereles relató en el estudio cómo sus ex cuñadas, lideradas por Cristina Brugada, le impidieron el ingreso a la casa heredada por su hija Cintia en San Justo tras la muerte de Dionel Ruiz Arandi por alcohol y pastillas. Las tías empujaron a Cintia el día del sepelio, le quitaron las llaves y soldaron puertas e hierros para bloquear el acceso.
Cecilia explicó que se separó de Dionel por violencia cuando Cintia tenía siete años, crió sola a su hija y mantuvo contacto esporádico con el padre. Un vecino avisó del fallecimiento porque las tías no notificaron. Sospechan que trucharon una escritura de compra ya que una cuñada en Paraguay alertó del plan.
En un intento de recuperación con cerrajero y policía, Cristina insultó llamándolos "mierdas" y afirmó tener papeles, pero nunca los mostró. La policía pareció favorecerla, conociendo el caso como judicializado sin actuar. Cecilia tiene declaratoria de herederos, informe de dominio e incluso perimetral contra las tías, pero el 911 los llevó a declarar a ellos mientras ignoraba a las usurpadoras.
Abogados en panel confirmaron que Cintia es heredera natural, recomendaron desalojo y verificación de sucesión. Cecilia pidió a las cuñadas poner la mano en el corazón por el duelo negado a su sobrina, quien alquila en Capital pese a su herencia. Romina, hermana de Cecilia, y otra familiar denunciaron injusticia y vaciado del hogar.
El caso forma parte de un patrón de usurpaciones donde la justicia es lenta y la policía inactiva, dejando a las víctimas desamparadas.