La explosión de un depósito con casi 3000 garrafas en Mariano Acosta, Merlo, dejó cinco heridos, incluido el chico de 15 años Tiago en estado grave con un pedazo de garrafa en la cabeza y hundimiento de cráneo. Las garrafas volaron como proyectiles hasta 10 cuadras, destruyendo casas y damnificando decenas de familias que perdieron todo, desde electrodomésticos hasta ahorros de años. La corresponsal Ema Herrera reportó en vivo un escenario de guerra con estructuras cuarteadas y peligro de derrumbe.
Milagros, una vecina de 24 años que estudiaba contadora y trabajaba de manicura, perdió la casa familiar de toda la vida donde vivía con su mamá, abuela y el marido de esta. Contó que salieron corriendo tras las explosiones a las 6 de la mañana, agarrando solo un buzo y a su perra, mientras su mamá ya estaba en el trabajo. La casa quedó inhabitable, con paredes a punto de caer, y perdieron materiales de trabajo y ahorros. Pidieron ayuda para insumos de manicura, materiales de construcción y mano de obra solidaria.
Expertos como Quique Ortiz desde Misiones alertaron sobre garrafas truchas importadas de Brasil, descartes de 10 años con picos distintos y sin homologación, que entran a 7000 pesos y se revenden al doble. Se sospecha que el depósito tenía estas garrafas apiladas ilegalmente, con conexión eléctrica de una pava atada con alambre y sin habilitación, pese a denuncias previas de vecinos. El dueño de 48 años está aprehendido.
Sergio Ravelli, director de Defensa Civil de Merlo, confirmó que el incendio se extinguió con 10 dotaciones de bomberos y que la investigación policial analiza el origen, aunque los heridos están hospitalizados en el Eva Perón. Los conductores criticaron la negligencia estatal por falta de controles en importaciones y habilitaciones, llamando a la solidaridad para reconstruir.