La producción de Gran Hermano organizó un encuentro cara a cara entre Carmiña Massi, expulsada por dichos racistas, y Madinga. Carmiña se disculpó sinceramente por comparar a Madinga con alguien que bajó del barco, reconociendo que fue el peor comentario posible.
Carmiña propuso tomar un café o mate para reconciliarse, pero Madinga respondió que cada uno paga su café y criticó a los periodistas. Ambas acordaron no tener rencor, aunque la tensión persistió en la casa.
El panel calificó el momento como un quilombo total, destacando la idea brillante de producción para revivir el pico del ciclo con la reaparición de Carmiña.