Manuel Adorni enfrentó preguntas elementales y lógicas en su primera conferencia de prensa con periodistas no afines, desmintiendo arreglos previos y respondiendo sobre facturas de casas, viajes y declaraciones juradas. Los panelistas destacaron interrogantes filosas como si pagó en blanco o negro, aunque criticaron que no mostrara los papeles públicamente y prefirió reservarlos para la Justicia.
Adorni aclaró que pagó personalmente sus viajes, negando dádivas, y recibió apoyo total del gobierno: Karina Milei lo siguió desde casa y lo elogió, Javier Milei posteó respaldo contra operaciones mediáticas, y Santiago Caputo asesoró la estrategia con su equipo. Varios ministros y Caputo estuvieron presentes, señal de unidad interna pese a críticas externas que lo tildaron de flojo.
El gobierno vio la conferencia como concluyente, planea retomar charlas semanales desde el miércoles próximo para recuperar centralidad y contraatacar. Panelistas analizaron daño autoinfligido por demora en responder, impacto en imagen ética del oficialismo y proyección política de Adorni como candidato, con encuestas de Innova mostrando 41% positiva en gestión nacional pero 60% percibiéndola corrupta.
Destacaron contradicciones pasadas de Adorni sobre privacidad de funcionarios y compararon con casos como Espert, insistiendo que la clave está en cómo el 41% electoral valora la moral oficialista ante posibles inconsistencias patrimoniales.