La periodista Vanessa Cerone cuenta en su libro Cita con Videla cómo a los 20 años tocó timbre al departamento de Jorge Rafael Videla para entrevistarlo como trabajo práctico, logrando varias charlas entre 2005 y 2010 pese a su negativa inicial a declaraciones.
Videla admitió que los desaparecidos son muertos reales, diferenció Madres de Plaza de Mayo que usaron dolor para política de Abuelas a las que ayudaría, negó arrepentimiento y dijo cumplir deber militar bajo orden de aniquilar de Italo Luder, sin autocrítica por robo de bebés que atribuyó a excesos desviados.
En casa lo vio con esposa Alicia siempre presente, nietos y vida familiar normal, mirada impenetrable; en prisiones como Campo de Mayo rodeado de militares y familia, pero en cárcel común de Bower debilitado y aislado deseando volver a casa.
Cerone mantuvo rol profesional sin humanizarlo, pese a vínculo donde él llamaba y escribía; nunca grabó por condición impuesta, tomaba notas y escribía en bar; familia investigada por él.