Tuni Coleman relató su huida al exilio el 14 de julio de 1976 desde Iguazú en colectivo, militante del PST-MAS allanado, sin avisar a familia para protegerlas; pasó por Brasil a Colombia donde vivió hacinado con compañeros.
Evocó paranoia por infiltrados de pelo largo y jeans, imposibilidad de hablar con nadie por riesgo, recibo de noticias vía teléfono caro; criticó Triple A y dictadura que mató más de 100 del partido no guerrillero, incluso monjas.
Mencionó rol de iglesia y Papa como salvavidas; la transcripción se corta en referencia a recurrir a la iglesia.