Sobrevivientes de la ESMA como Ana María, Rosita y Ricardo relataron en impactantes testimonios sus secuestros en 1977, intentos de suicidio con cianuro frustrados por represores, torturas en centros clandestinos y la perversidad de poner música militante como Mercedes Sosa durante los tormentos.
Ana María describió cómo concibió a su hija en la ESMA bajo libertad vigilada hasta 1981, y el dolor de enterarse que su madre fue secuestrada en la Iglesia Santa Cruz junto a Madres fundadoras como Azucena Villaflor, María Eugenia Ponce de Bianco y Esther Balestrino, arrojadas al mar en vuelos de la muerte junto a las monjas Alice Domon y Leonie Duquet.
La doctora Diana Cordon contó su rol atendiendo a Madres de Plaza de Mayo desde 1976 vía Emilio Mignone, y cómo vio listas de detenidos con destino "vuelos de la muerte". Rosita recordó fusilar en playa y torturas en casino oficiales con cartel "Avenida de la Felicidad".
Ricardo explicó trabajo forzado para simular secuestros montoneros por Alfredo Astiz. Tati Almeida denunció negacionismo oficial de 30.000 desaparecidos y llamó a jóvenes a resistir borrado de memoria por gobierno actual.
Los panelistas cerraron exigiendo dimensionar crímenes de dictadura y no liberar represores ancianos.