El conductor repudia la interrupción del orden constitucional el 24 de marzo de 1976 por el golpe militar, sin agregar adjetivos ni mezquindades, y rechaza equiparar a las fuerzas armadas con las guerrillas como Firmenich o Macera.
Critica el uso político de los derechos humanos para autoritarismo personal y sospecha de quienes relativizan el repudio al golpe, afirmando que no busca reconciliación con transgresores de normas sino sanciones.
Recuerda que en 1985 un tribunal constitucional argentino condenó a la Junta Militar por primera vez en la historia en su propio país, destacando el repudio puro al quiebre democrático sin "dos demonios" ni verdades parciales.