Se comparó con la pandemia, donde adultos mayores sufrieron más por aislamiento prolongado, y los jóvenes resisten mejor por su exposición en redes sociales y streaming. Ejemplos incluyen a Gabriel Lucero, quien abandonó el programa en duelo reciente por un familiar fallecido, y Daniela de Lucía, que salió por la muerte de su padre y volvió. El encierro potencia emociones como alegría, enojo e ira, agravadas por alcohol o disputas por comida entre Andrea del Boca y Janina Sili.
Panelistas recordaron experiencias personales en realities, como Pamela David en un bar durante la crisis de 2001, y destacaron la disponibilidad de psicólogos 24/7, aunque cuestionaron su independencia. El formato evoluciona con reglas como DAR para réplicas públicas, reflejando cambios sociales desde la primera edición hasta la actual con influencers.