El pastor predica que creyentes pueden renegar de la fe, apostatar y volverse atrás hacia vida mundana conforme a la carne, lo que lleva a muerte espiritual eterna e infierno, citando Hebreos 10:39, 1 Timoteo 4:1 y palabras de Jesús.
Explica que vivir mundanamente siembra destrucción eterna (Gálatas 6), mientras perseverar en Espíritu cosecha vida eterna; Jesús desecha a quien no permanece unido, aludiendo a fuego del infierno.
Advierte condiciones para salvación: fidelidad hasta el final (Hebreos 3:12-14), retener palabra (1 Corintios 15:2), permanecer en doctrina de Cristo (2 Juan 1:9); ejemplos bíblicos como gálatas, efesios, Demas, vírgenes insensatas y Simón mago muestran creyentes legítimos que se desvían y pierden todo sin arrepentimiento.
Concluye que doctrina "salvo siempre salvo" lleva a vida floja; hay que perseverar en obediencia hasta el final para no quedar fuera del cielo suplicando.