La Plaza de Mayo desbordada por miles de familias, jóvenes y abuelas reafirma la memoria del golpe de 1976 a 50 años, con testimonios emotivos que rechazan el negacionismo del gobierno de Javier Milei, acusado de querer borrar la historia del terrorismo de Estado y equipararlo a la guerrilla mediante la teoría de los dos demonios.
Participantes de todas las edades, desde niños con pañuelos blancos hasta abuelas de 83 años que marchan desde la primera ronda de las Madres, destacan la presencia masiva que supera incluso movilizaciones pasadas como la del 2x1, transformando la angustia en esperanza colectiva y gritando "nunca más" para evitar repeticiones de desapariciones, robos de bebés y torturas.
En entrevistas en vivo, estudiantes y docentes vinculan la dictadura cívico-militar con el actual ajuste económico, comparándolo al plan de Martínez de Hoz que desindustrializó el país, y llaman a trabajadores que votaron a Milei a no repetir el error, mientras familias recorren el camino histórico alrededor de la Pirámide y exigen que digan dónde están los 30.000 desaparecidos.
Conductoras como Estela y Tati de las Abuelas bajan del escenario entre aplausos, saludos y abrazos, mientras la desconcentración pacífica renueva el público; en estudio, panelistas subrayan el legado de Rodolfo Walsh, quien denunció tempranamente el exterminio y el modelo económico de la dictadura, vigente aún hoy.
La cobertura enfatiza la unidad intergeneracional contra gobiernos negacionistas como el de Milei, que promueve revisionismo y reprime manifestaciones, en un día de vigilia continua desde ayer con actos en todo el país y el mundo.