Melina se sometió a su primer estudio InBody que reveló buena masa muscular en miembros superiores, pero alto nivel de grasa en abdomen, piernas y brazos, con grasa visceral en 24, muy por encima del ideal de 9.
Los expertos explicaron los riesgos de la grasa visceral, que rodea los órganos y está ligada al síndrome metabólico con colesterol alto, triglicéridos, hipertensión e hígado graso. Recomendaron orden alimentario leve y actividad física para bajar grasa sin perder músculo, evitando proteicas constantes que generan compensaciones y culpa.
Sus compañeros, especialmente Camila, la ayudaron a controlar el permitido del día anterior preguntándole si realmente quería comer más, lo que la hizo optar por frutas y verduras si seguía, pero se detuvo satisfecha y se sintió bien después.
En el pesaje, Melina subió medio kilo a 109.800 respecto al último de 109.300, quedando en alerta por 300 gramos para la eliminación de mañana, siendo la primera remera roja de la tarde pese a un mes de tratamiento con más de 5 kilos bajados.