En entrevista desde Líbano, el periodista Alan Ferraro explicó la expulsión del embajador iraní ordenada por el gobierno libanés a partir del domingo próximo y la convocatoria de su propio embajador en Teherán para consultas, como señal para mantener equidistancia entre Israel e Irán y evitar avances israelíes al norte.
Alan detalló que Hezbollah, aliado de Irán, controla de facto el poder pese al gobierno constituido, y que el Estado libanés busca recuperar el monopolio de la fuerza, recordando la falta de resistencia de las Fuerzas Armadas en 1982 ante invasión israelí, lo que fortaleció a Hezbollah en el sur.
Se comparó con surgimiento de grupos paramilitares en contextos de caos como Estado Islámico en Irak post-2003 o talibanes en Afganistán, alertando sobre riesgos de invasiones en Siria tras caída de Bashar al-Assad en 2024. Estados Unidos duda de avanzar por costos y fracasos históricos.
El gobierno libanés evita confrontar a Hezbollah por falta de consenso social y recursos, temiendo guerra civil que debilite la institucionalidad. Se busca salida diplomática en escalada del conflicto.
El conflicto se prolonga más allá de previsiones iniciales de semanas, similar a errores rusos en Ucrania o expectativas de Donald Trump con muerte de líderes iraníes. EE.UU. gastó 13.000 millones de dólares en primeros seis días, con 500-600 millones diarios.