Referéndum impulsado por Giorgia Meloni para reformar justicia italiana, separando jueces de fiscales y controlando poder judicial, fue rechazado con alta participación pese a su campaña por el sí.
Meloni aceptó el no como decisión de Italia; se transformó en voto castigo a su gestión, incluso en regiones afines, fallando pedagogía sobre cambio de sistema inquisitivo a acusatorio.
Voto exterior muy contra Meloni; embajador Fabrizio Nicoletti explicó la complejidad técnica.