El INTA recomienda analizar los niveles de salinidad en el agua que consume el ganado, ya que impacta en el metabolismo digestivo, reproductivo y productividad.
Productores llegan con muestras de agua de campos secos en Río Negro con altos niveles de minerales que reducen consumo de forraje, causan problemas metabólicos, bajas preñeces y ganancias de peso.
El proyecto recolecta muestras en otoño y verano para mapear calidad por regiones y proponer suplementaciones minerales inyectables, bloques o bateas según necesidades.
El agua aporta nutrientes clave que regulan mecanismos hormonales, afectando ciclos reproductivos y crecimiento de terneros, además de forrajes.