Analia Kalinec, hija del ex comisario Eduardo Kalinec condenado por torturas y homicidios en centros clandestinos Atlético, Banco y Olimpo, relató su proceso de descubrimiento y repudio a los crímenes de su padre durante la dictadura militar. Nacida en 1979, ignoró por años la condición de genocida de su padre, quien fue afectuoso en casa pero participó en grupos de tarea, secuestros y torturas.
En 2005, al quedar detenido su padre, lo visitó en prisión donde él calificó al gobierno de Néstor Kirchner como revanchista y defendió haber protegido la patria. Posteriormente, al leer testimonios de sobrevivientes en la elevación a juicio en 2008, enfrentó la verdad con dolor, rompiendo el silencio intrafamiliar típico de familias de las Fuerzas Armadas.
Fundó en 2017 Historias Desobedientes, colectivo de hijos y descendientes de genocidas que repudian los crímenes, inspirado en avances argentinos en derechos humanos como juicios durante la pandemia. El movimiento se expandió a Chile, Uruguay, Paraguay, España y Alemania, con banderas en la plaza a 50 años del golpe.
Enfrentó rechazo familiar por cuestionar a su padre, pero priorizó la verdad con sus hijos Gino y Bruno, escribiendo un diario que derivó en su libro. Insiste en que repudiar es un deber ético ante sobrevivientes y madres de desaparecidos.